domingo, 10 de agosto de 2014

SENDERISMO EN LA ZONA DE QUEENSTOWN: LAKE HARRIS

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El Lake Harris se encuentra en lo que se ha convertido en nuestra excursión comodín, el Routeburn Track, entre los parques naturales de Fiordland y Mount Aspiring. En esta ocasión la expedición estaba formada por Joan (pareja de Èlia, con los que ya fuimos al Routeburn hace algún tiempo, aquí tenéis el blog de su viaje), Miquel (amigo de Joan y Èlia a punto de acabar su año sabático), Marina y yo.



Esta ha sido la tercera vez que hemos ido hasta este lago en una excursión de algo menos de 25 km, que en verano se puede hacer tranquilamente pero que ahora en invierno hay que hacer rapidito. Aquí a las cuatro ya se pone el Sol y no apetece caminar a oscuras por el bosque. Como somos precavidos llevamos linternas, no os preocupéis. 



Al contrario que en las otras ocasiones que hemos ido al Routeburn esta vez no nos cruzamos con nadie. El Departamento de Conservación ya avisa en su página web que no es habitual hacer este tipo de excursiones en invierno ya que la nieve y el hielo las hacen algo complicadas. Nosotros nos lo pasamos pipa, de hecho fuimos ahí expresamente por la nieve y el hielo.




Las tres primeras horas del camino son a través de un hayedo inmenso que ahora en invierno se ha transformado en  una exposición de líquenes y musgo. Daban ganas de montar el Belén, pero para eso habrá que esperar al verano. Cosas del hemisferio sur.

El fresquito que disfrutamos por estos lares en esta época del año congela el agua que circula por el lecho del bosque formando bonitas estalactitas con las que domingueros como nosotros disfrutamos como niños: 






Joan tocó la guitarra, Miquel disparó con un AK-47, yo jugué con uno de los cristales mágicos en los que Superman guarda la historia y sabiduría de Cripton y Marina encontró una buena aguja para hacer ganchillo. Lo dicho, domingueros de ciudad.



Llegamos hasta las pequeñas cataratas que marcan el inicio del valle en el que está el Lake Harris sin haber encontrado excesiva nieve pero sí bastante hielo, lo que hacía la empresa de continuar la excursión algo peligrosa para nuestros coxis. 



Pero nosotros somos valientes y bajitos, por lo que en caso de resbalón la caída no es desde mucha altura.




En el valle encontramos toda la nieve que echamos de menos durante el trayecto por el bosque y las rocas de las cataratas. Gracias a ella podíamos caminar más o menos tranquilos sin miedo a patinar en el hielo.




La verdad es que mereció mucho pena el madrugón ya que, gracias a la nieve, el paisaje es bastante diferente e incluso más espectacular que en verano u otoño.



Pudimos disfrutar de un cielo azul sin ni una sola nube, absolutamente nada de viento y un Sol que, pese a estar lejísimos y ser invierno, calentaba los suficiente para estar a gusto caminando sólo con el forro polar.




Y finalmente llegamos al Lake Harris, en las faldas del Conical Hill, que tenía su superficie helada. Un paisaje digno del Parque Nacional de Aigüestortes. 




Hasta la orilla del lago llegamos siguiendo las huellas que había dejado en la nieve una cabra montesa, venado o yetti pigmeo no sin sufrir algún que otro percance en forma de agujero profundo.




Comimos sentados en unas rocas en medio del valle y volvimos para casa a tomar un buen chocolate caliente que nos sentó a todos de maravilla.

Enrique & Marina

English version
TRAMPING AROUND QUEENSTOWN: LAKE HARRIS



Lake Harris is located in what we can start calling our wildcard hike, the Routeburn Track, between Fiordland and Mount Aspiring National Parks. This time the expeditionaries were Joan (Èlia’s partner, we did a day hike in Routeburn a while ago), Mikel (Joan and Èlia’s friend also from Catalonia and about to finish his stay in NZ by that time), Enrique and I.



For Enrique and I this was our third time in the Routeburn. The day option we normally chose is about 25 km long, in summer you can take your time to complete the walk but now in winter the Sun sets a lot earlier. At around 4 p.m. the sun is gone, the temperature drops suddenly and no one likes walking in the cold dark beech forest. Although we carry our torches, we don’t want to use them.



Unlike our previous visits to the Routeburn, this time we didn’t meet a soul in the track. The Department of Conservation warns in their site that the winter conditions make the track not suitable for trampers of all levels and that some parts are covered in ice thus you need crampons, ice ax and good backcountry experience. We probably lack some of the previous items but we’ve got common sense. So, after checking with our neighbor Mike, the trackhopper, the state of the track, we decided to get as far as the track doesn’t have ice and stop before the crampon conditions start, which was just after Lake Harris.




The first three hours run trough native beech forest which is covered with lichens and moss at the moment. We felt tempted to pick some to set a Catholic nativity in our lounges, but then we remember that we are in the Southern Hemisphere and we still have 6 months to go before Xmas.

The water running on the ground of the forest becomes ice at this time of the year and forms amazing stalactites hanging from the cliffs. We couldn’t help ourselves but play with the shapes of the ice.






Joan played the guitar, Mikel shot some possums with his icy AK-47, Enrique touched a magic crystal that keeps Superman’s history and Cripton’s knowledge and I found the perfect needle to knit myself a new wooly jumper. Yes, we’re city Sunday drivers.



We got to the little waterfalls at the beginning of the valley on track clear of snow but with some ice patches which were annoying a part form dangerous for our beloved coccyx.



But we keep going just for a few minutes more walking on the side of the track which was clear of ice and had snow only sometimes as we knew we’d be able to see the lake soon.




The valley, though, was covered with all the snow we didn’t see before the bush line and more. Actually, the snow makes walking very tiring but safer at the same time because it’s not slippery. 




Waking up early was very worth, actually. The snow changes the landscape completely and the views are very different and even more stunning than in summer of fall.



We enjoyed the blue sky, no clouds, no wind and an amazing Sun that, despite being so far and wintery, sent us enough heat to make comfortable walking only with our fleece jackets on.




And finnally, we got to Lake Harris, at the bottom of the Conical Hill. A very thick layer of its surface was frozen but you could still see liquid water at the other end of the lake.




We followed some animal’s footprints down to the edge of the lake, which could have been a goat, a deer or a pygmy yeti. However, some of us still fall on some nice big holes on the snow.




We had our lunches on top of a natural rocky picnic area in the middle of the valley and then we went home to have a hot chocolate that tasted like heaven.


Enrique & Marina

miércoles, 16 de julio de 2014

SALAMANCA, ROMA LA CHICA

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Como decíamos ayer en la pasada actualización sobre Barcelona, este pasado junio hemos estado de visita por la Piel de Toro. Así, además de la arquitectura de Gaudí y del Mar Mediterráneo, hemos podido ver al famoso Toro de Osborne en los alrededores de alguna autovía, cosa imposible de hacer en Catalunya, allí somos más de burros y autopistas de pago.



Justo en el momento en que el país “entero” se desperezaba de la Santa Siesta, como decía Cecilia, y se disponía a ver como Holanda nos ponía mirando a Iberia en el Mundial nosotros estábamos correteando por Salamanca, Ciudad Rodrigo y Villar de Argañán en la meseta castellanoleonesa.

La casa de las conchas

La primera parada de nuestro recorrido por la Zona Monumental de Salamanca fue la casa de las conchas, edificio construido por orden de don Rodrigo Maldonado de Talavera en 1493.



Este señor pertenecía a la orden de Santiago, de ahí lo de las trescientas conchas de vieira que decoran la fachada. Misterio resuelto. Cuenta la leyenda que bajo una de las conchas hay escondido un tesoro en onzas de oro. Quién sabe.



La Universidad

Como dicen por esos lares, a aprender a Salamanca. ¿Y por qué? Pues porque en Salamanca se encuentra la Universidad más antigua de España, fundada en 1218 por el rey Alfonso IX de León, y la cuarta de Europa, detrás de las de Bolonia, Oxford y París.



Pero nosotros a la universidad ya fuimos en Barcelona y muchas ganas de volver no tenemos. ¿Qué fuimos a hacer allí exactamente? Pues hay que reconocer que nos limitamos a mirar la mundialmente famosa fachada plateresca del edificio de las Escuelas Mayores de la Universidad. El telón de la fachada se empezó a tallar en 1529 y parece ser que el trabajo se dio por acabado en 1553.



En algún momento durante esos años a alguien se le ocurrió esculpir una rana encima de una calavera en medio de todo el barullo de blasones, plantas, animalitos y reyes católicos agarrando un único cetro (símbolo de la unificación de sus reinos). En principio la rana encima de la calavera es un mensaje del escultor a la Inquisición y a la Iglesia en el que les dice que los muertos resucitarán cuando las ranas críen pelo. Como veis el tema del apocalipsis zombie ya estaba en boga allá por el Siglo de Oro. Las modas son cíclicas.



De todas formas con el tiempo se creó la leyenda urbana de que para aprobar (o doctorarse en la versión más elitista) había que ser capaz de encontrar a la rana. Aunque como parece ser que comentaba Unamuno, lo malo no es que se vea la rana, es que sólo se la vea a ella.

El archivo de la Guerra Civil

En nuestro paseo por la zona noble salmantina nos topamos con el Archivo General de la Guerra Civil española, donde se encuentran los famosos “papeles de Salamanca” que pese al “de Salamanca” en realidad son de familias de Catalunya, luego deberían ser los famosos “papeles de familias de Catalunya que se encuentran en el Archivo de Salamanca”. Pero esta opción es demasiado larga.



Quisimos entrar a leerlos por eso de la curiosidad, pero la cola de estudiosos de la Guerra Civil interesados en ellos era tan larga que pensamos que mejor nos esperamos a que los de Correos los lleven a Catalunya. Esto último es mentirijilla, la verdad es que no había nadie, yo supongo que estos papeles sólo le interesan a las familias de los que en ellos salen, sean de donde sean. Por mí como si los digitalizan, los ponen en Internet y nos dejamos de historias; en todos los sentidos.

La Catedral Nueva

En Salamanca hay dos catedrales, la nueva y la vieja. La vieja todavía existe porque, tiempo ha, los responsables de urbanismo de Salamanca pensaron que lo de construir una nueva iba a llevar bastante tiempo y no querían que los feligreses tuviesen que rezar a la intemperie durante el proceso. No pensaron en recalificar los terrenos, qué tontos. Una vez acabaron la nueva les dio pena tirar la vieja y así hemos llegado a hoy día.



Al margen del apasionante inciso histórico del párrafo anterior lo más atractivo de la Catedral Nueva es “El Astronauta”.



Cuenta la leyenda que hace muchos siglos un viajero del tiempo, que era astronauta en la NASA, escogió como destino del primer viaje espacio-temporal de la humanidad la ciudad de Salamanca ya que quería conocer al tal “Anónimo” que escribió “El lazarillo de Tormes” y hacerse una “selfie” con él para fardar en Facebook. Este señor viajó vestido de astronauta y así lo vio el escultor jefe de la Catedral.



El escultor quedó tan impresionado que decidió homenajearle esculpiéndolo junto al resto de fauna religiosa de la fachada, como el dragón que está comiendo un cucurucho de helado a la altura de la mano de Marina, a la derecha según se mira la foto. Si acercáis la imagen lo suficiente lo veréis. En cuanto a si el astronauta consiguió encontrar al autor del lazarillo todavía no se sabe porque regresó al futuro sin decir nada. Bribón.

La Plaza Mayor

La Plaza Mayor de Salamanca se construyó allá por 1724-1755 basándose en el estilo de la Plaza Mayor de Madrid. Quedó mucho más armoniosa y elegante que el modelo, así que en 1790, al arreglar los desperfectos ocasionados por un incendio en la Plaza Mayor de Madrid fueron éstos los que copiaron a Salamanca.



La plaza recibe la calificación de “Mayor” porque se trasladaron a ellas las Casas Consitoriales (el Ayuntamiento). Interesante.



Actualmente la Plaza Mayor es el centro neurálgico de la ciudad, punto de encuentro de jubilados y hippies por igual en la que se encuentra el café más antiguo de Salamanca (el café Literario Novelty) y una tienda de dulces en la que venden conos de caramelo riquísimos así como auténticos chochos de Salamanca.



Ciudad Rodrigo

Ciudad Rodrigo es una ciudad-pueblo de unos quince mil habitantes situado a 85 km al oeste de Salamanca, a 25 km de la frontera con Portugal. Los orígenes de este asentamiento datan de la Edad del Bronce, dándose el caso de que aún hoy viven algunos habitantes de la época en algunos de los pueblos cercanos. Las bondades de los buenos embutidos ibéricos.



A Ciudad Rodrigo fuimos a tomar un helado a la Plaza y a pasear por la Muralla, ya que el casco antiguo se encuentra completamente amurallado. La muralla se empezó a construir en el siglo XII por orden de Fernando II de León y está hecha de cal y canto. ¿Cuántos de vosotros acabáis de entender la expresión “cerrar a cal y canto”? De nada.



Esta muralla ha sufrido lo suyo. En la Guerra de la Independencia fue sitiada dos veces. Primero en 1810 por parte de los franceses, sitio que duró 24 días. Un par de años después, en 1812, con los franceses ya de retirada, fue el general inglés Arthur Wellesley, posteriormente primer (y más famoso) Duque de Wellington, el que sitió Ciudad Rodrigo del 9 al 19 de enero y la liberó de los gabachos. Como agradecimiento fue nombrado Duque de Ciudad Rodrigo y se le dio su nombre a la capital de Nueva Zelanda. Esto último no es riguroso del todo, pero está relacionado. La capital de Nueva Zelanda sí que se bautizó en honor a Arthur Wellesley, Duque de Wellington y Ciudad Rodrigo, pero fue por su victoria en la Batalla de Waterloo en 1815, que ganó con la práctica adquirida en plazas como las de Ciudad Rodrigo, obviamente.



En nuestro recorrido por la muralla pudimos pasar por delante del Parador Nacional, antigua fortaleza que mandó construir mi tocayo Enrique II de Trastamara en 1372 y ver el famoso puente romano sobre el río Águeda.



Y como colofón nos pudimos fotografiar junto al busto homenaje a un ilustre mirobrigense (esto no es el nombre de una secta secreta, es el gentilicio de Ciudad Rodrigo): Fernando Arrabal, el del Milenarismo (entre otras cosas). ¡Hablemos del Milenarismo! No. Qué pereza.



Villar de Argañán

Evidentemente no podía faltar la visita a mi famoso pueblo, El Pueblo, también conocido como Villar de Argañán.




Como dato histórico de interés en los alrededores del pueblo tuvo lugar en 1810 la batalla de los 30 donde 30 jinetes franceses sobrevivieron al ataque de 600 dragones ingleses (mataron a 30). Esto le valió al capitán francés Gouache una cariñosa palmadita en la espalda y un ascenso y a su sargento Patois la Legión de Honor de Francia. El general inglés Craufurd se ganó una buena reprimenda de Wellington, por tonto.



Para leer un poco más de la historia de Villar de Argañán podéis echar un vistazo a la página de un vecino del pueblo haciendo clic aquí.



Portugal

A Portugal nos fuimos a comer, porque en Portugal se come igual o mejor que en España y a mucho mejor precio.



Y con esto damos por acabadas las entradas sobre las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza por las Españas. En breves volvemos a ponernos en faena con actualizaciones sobre Nueva Zelanda aunque ahora en invierno la actividad principal es pasar frío.

Enrique & Marina

English version
SALAMANCA, THE LITTLE ROME



As we said yesterday in the last post about Barcelona, the last June we’ve been travelling around Spain. Then, a part form Gaudi’s legacy and the Mediterranean Sea, we had the chance to see the Osborne’s Bull while driving along the freeway. That’s totally impossible to do in Catalonia, as there we’re more of donkeys and toll ways type.



We were wandering around Salamanca, Ciudad Rodrigo and Villar de Argañán, at the same time as the whole country was waking up after their “sacred siesta” and getting ready to see how Holland beat the Spanish team like if the last one was a bunch of amateurs. Sad, very sad.

La casa de las conchas (The House of the Shells)

Our first stop was La Casa de las Conchas built in 1493 for don Rodrigo Maldonado de Talavera.



Don Rodrigo belonged to the order of Santiago. That’s the same religious order as the apostle of the pilgrimage in Galicia and whose symbol is a scallop shell, and that’s the reason why the walls are covered with shells. They say that under one shell there’s a golden treasure. Who knows, we didn’t check.



The University

There’s a local expression that says: Go learning to Salamanca. Why is that? Well, it’s because in Salamanca there’s the oldest university in Spain, stablished in 1218 by the King Alfonso IX of León. Moreover, it’s also the fourth oldest university in Europe, only after Bologna, Oxford and Paris.



But, we’ve already been at uni in  Barcelona and we’re not too keen on going back. So, what did we do in that ancient university? Well, we basically enjoyed the beauty of the famous front of the Escuelas Mayores of the University. The works in this facade started in 1529 and weren’t completed before 1553.



Sometime in this time, someone had the idea of carving a little frog on top of a skull in the middle of all the plants, animals, kings and queens decorating the wall. The legend says that this detail was a hidden message from the artist to the Inquisition and the Church and pretended to say that the death will come back only when frogs grow hair.



Anyway, later on a new legend took shape and now they say that you should find the frog if you want to succeed in your exams/degree/PHD.

The archive of the Spanish Civil War

This building it’s also in the historic downtown of Salamanca but in this case, it’s not popular because it’s architectural beauty but because of it’s political meaning. Inside there’s a set of documents known as Papeles de Salmanca (Salamanca’s paperwork) which belong to different Catalan families.



During the Civil War this papers (among others) were seized and stored under Franco’s supervision. The problem is that some documents were only harmless private family papers only useful for those concerned in them and there they are, still in Salamanca after so many years.

The New Cathedral

There’re two Cathedrals in Salamanca: the old and the new. The story is this: ages ago the city planner on shift decided that the city needed a new Cathedral. Wisely, he thought that the building would take quite a long time to be finished and leaving the congregation with no place to pray was not fair. Then, they built the new temple in a different location and instead of requalifying the land they kept it as it was, once the new church was done, the felt sorry and decided to keep the old building. Something unthinkable in XXIst century’s Spain.



But the biggest attraction of the Cathedral is the astronaut.



I asked if this piece was a joke done during the restoring of the facade but I was silly enough to believe Enrique when he said no, that the carving had always been there and that was the mystery.



The astronaut, like the dragon eating an ice cream cone which you can see beside my hand in the pic, was obviously made recently as an attraction and a wink from the sculptor who restored the Cathedral.

La Plaza Mayor (The Main Square)

La Plaza Mayor of Salamanca was built between 1724 and 1755 and inspired in la Plaza Mayor of Madrid. That first one ended up being more harmonious and elegant than its model, so when the square of Madrid had to be rebuilt in 1790 after a fire, Salamanca’s was the model.



Traditionally any Plaza Mayor in Spain or Plaça Major or de la Vila in Catalonia hosts the Village Council.



Nowadays, la Plaza Mayor is the main meeting point of the city where you can find evenly seniors and hippies, the oldest café of Salamanca (the Literary Café Novelty) and a Spanish bakery where you can buy from tocinillo de cielo (literally pork from heaven) to chochos of Salamanca (literally Salamanca’s pussies).



Ciudad Rodrigo

Ciudad Rodrigo is a village with about fifteen thousand inhabitants located 85 km west of Salamanca and 25 km far from Portugal. Its origins can be found in the Bronze Age, that’s 1,500 B.C.



There, we went for an ice cream and walked around Ciudad Rodrigo’s walls which can still enclose the complete old centre of the town and were made in the XIIth century only with lime and stones.



These walls have lived an exciting life. First, in 1810 the French besieged the city for 24 days until they made their way in. Two years later, General Arthur Wellesley Duke of Wellington who fought for England on the same side as Spain, regained the city to the French after besiege it again for 10 days. 



On our walk around the walls, we walked past the National Parador (a hotel company with hotels only in charming historic buildings) built in 1372 for Enrique II of Trastamara and we saw the Roman bridge that crosses the Águeda River.



Villar de Argañán

Obviously, we couldn’t go that far in Spain and not go to Enrique’s famous town: The Town, also known as Villar de Argañán





A neighbor of the town works on a complete website about the history of Villar de Argañán. It’s in Spanish, but you can have a look here



Portugal

We crossed the border to have lunch in Portugal because food in Portugal is the same or even better than in Spain but always at a better price.



With this, we finish Don Quijote and Sancho Panza’s adventures around the Spanish fields. Soon we’ll post again about New Zealand but you should understand that in winter our main activity is basically coping with the cold.


Enrique & Marina