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miércoles, 3 de julio de 2013

VOLVEMOS AL CAMINO


Mañana, después de seis meses en Kyneton con la familia Bakes, retomamos la vida nómada propia de unas vacaciones de larga duración como las nuestras. 

Nos vamos a Nueva Zelanda, pero esta vez empezaremos por la isla norte e iremos más relajados que el año pasado ya que tenemos un visado especial… pero no adelantemos acontecimientos todavía.

Las obras



Dejamos la casa prácticamente vista para sentencia. Desde la última actualización albañileril hemos adecentado las paredes con barro (cal, arena y agua) dejando las habitaciones listas para los últimos retoques, de los que se van a encargar Rob y Will.




La siguiente foto se corresponde con la habitación para los futuros helpers que vengan a casa de los Bakes o visitas de amigos y familiares. Es la habitación más grande y tiene acceso directo al lavabo de tal manera que se puede transformar en suite.



La siguiente foto es la futura habitación de Rob y Judith, también enorme y con una pared de mudbricks original de la casa antes de la ampliación



La última habitación ha sido bautizada como la habitación de Lewis, porque es la que no recibe sol hasta bien entrado el día, y como a Lewis no le gusta madrugar…



Entre Marina y yo hemos embarrado todas las paredes de la casa y la verdad es que estamos muy contentos de cómo ha quedado, os dejamos unas fotos de algunos detalles.




Melbourne

Siempre nos olvidamos de explicar mínimamente lo que hacemos cuando vamos a Melbourne. La última vez que estuvimos por ahí nos fuimos al fútbol con Jordi, que estaba por aquí descansando del frío de Nueva Zelanda.



En cuanto a rutinas que tenemos establecidas cuando vamos a la gran ciudad, generalmente nos damos una vuelta por la biblioteca estatal para mirar a los estudiantes con cara de “yo ya he pasado por esto así que no me mires con cara de pena”. Ahora en serio, vamos a la biblioteca porque es una pasada y para muestra, un botón.




Por cierto que en la entrada de la biblioteca está Sant Jordi, por si hay algún catalán con añoranza.



Nuestra rutina sigue en dirección a Federation Square, donde siempre hay algún sarao montado. La última vez que estuvimos fuimos, recomendados por Val, directamente al museo de ACMI, que se algo parecido a la academia del cine australiano.



Ayudó el hecho de que la entrada es gratuita, pero una vez ahí nos lo pasamos pipa repasando de forma interactiva la historia de las diferentes técnicas cinematográficas que se utilizan en la actualidad. Os dejamos un vídeo de una de nuestras escenas en nuestra “Matrix” particular.


El cumpleaños de Marina

El pasado sábado Marina cumplió 18 años (y alguno más también) así que hicimos una celebración en casa de los Bakes con los amigotes que hemos ido haciendo por el pueblo hasta la fecha.



Hubo pizzas, patatas bravas hechas por Rob, cuatro pasteles (dos de Judith, un tiramisú de Nola y unos pastelitos de jengibre de Moya), vino, cava… no faltó de nada; ni si quiera unas gafas de cartón para cada uno.






Cosas de gallinas

Hace un par de semanas que desapareció Henrietta y todos pensamos que el zorro se la habría comido (ya hemos perdido la cuenta de las gallinas y gallos asesinados). Después de unos días de luto escuchamos alboroto en la zona donde estaban las gallinas y fuimos pitando a ver qué pasaba. Henrietta estaba, muy malhumorada, buscando comida por la zona de debajo de la casa. Le llevamos un poco de trigo y nos quedamos vigilando a ver hacia dónde iba después de comer para ver si descubríamos el motivo de su ausencia. Resulta que está incubando 21 huevos debajo de un arbusto al lado de la cocina. Con esto matamos dos pájaros de un tiro: entendimos por qué no encontrábamos huevos y descubrimos que Henrietta no sólo está viva sino que además está preparando un ejército de pollitos.

Segunda visita a Beechworth

Hace dos semanas que tuvimos unos días de vacaciones en casa de Lorraine en Beechworth.



Ahí aprendimos a cazar conejos con hurones (matarlos, despellejarlos y cocinarlos), fuimos de excursión a la montaña, fuimos a cenar a un restaurante “tipical australian” que utiliza como local un antiguo cobertizo inmenso que se utilizaba para esquilar ovejas, fuimos a ver una presa… vamos a dejar estas historias para cuando volvamos a casa que si lo explicamos todo aquí en el blog luego no tendremos nada que contar.



Visado Working Holiday

Los visados Working Holiday son una serie de acuerdos entre determinados países que tienen la finalidad de facilitar a los jóvenes la financiación del viaje mediante un permiso de trabajo temporal. Generalmente el límite de edad para optar a uno de estos visados son treinta años aunque algunos países lo alargan hasta los treinta y cinco.

Los países serios y desarrollados de la Unión Europea como Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido… tienen acuerdos bilaterales con multitud de países interesantes como Australia, Nueva  Zelanda, Japón, Canadá y varios de América latina. Esto facilita que una gran cantidad de jóvenes opten por tomarse un año de asueto (gap year) antes de empezar la Universidad (o lo que sea que tengan pensado empezar al acabar “el cole”) que emplean en viajar alrededor del mundo, conocer otros estilos de vida, aprender idiomas y acabar de decidir sobre su futuro conociendo algo más que la ruta del autobús que les lleva al colegio.

En el tiempo que llevamos nosotros por estas tierras nos hemos encontrado con jovenzuelos franceses, ingleses, belgas, holandeses y chinos que iban a tomar una decisión sobre su futuro académico o laboral mucho más fundamentada y reflexionada que la que pueden tomar los niños y niñas españolitos que deben escoger al empezar segundo de bachillerato las asignaturas de la selectividad que les serán útiles para entrar a una carrera que no saben ni si les interesa.

En lo que respecta a España, país al que podríamos catalogar de inútil en cuanto a relaciones exteriores se refiere, únicamente tiene acuerdo para Working Holiday con Canadá y Nueva Zelanda. ¿Para qué más? En fin.

El visado Working Holiday entre España y Nueva Zelanda se otorga (no es caro aunque requiere una radiografía de tórax, hay que mantener la Tierra Media libre de tuberculosis) cada año a 200 personas. Permite estar en el país durante un año desde la fecha de entrada y trabajar durante 6 meses en total, no más de 3 de ellos para el mismo empleador. La idea es que la gente viaje y aproveche el permiso de trabajo para financiarse la aventura con trabajos como pinche de cocina, camarero, recolector de kiwis, castrador de ovejas o sexador de pollos.

Marina y yo volamos mañana a Auckland con la idea de seguir haciendo helpex como hasta ahora. En concreto empezamos por Kerikeri, en el norte de la isla norte, puerta de entrada a Bay of Islands que en principio es muy bonito. En la próxima entrada contaremos cosas de por ahí y pondremos fotos. 

Ayer estuvimos repasando las fotos de nuestra primera visita a Nueva Zelanda y… ¡Menudas ganas de volver!

Enrique & Marina




English Version

BACK ON THE WAY




On the 5th of July we went back to the nomadic life after six months in Kyneton with the Bakes family.


We’re going to New Zealand, this time starting from the North Island and we’ll be able to go more relaxed because we’ve got a different visa. But we’ll tell you about that latter in this post.

The building



We leave the house almost ready. Since the last post about construction we’ve plastered the walls with mud (lime, soil and water) and they’re waiting just for the last few details. Will and Rob Senior will take care of them, don’t you?




The next room will be the prospective woofers’ room or the guests’ room for friends and family who want to stay overnight. It’s the biggest room and has an en-suite access to the bathroom although it also has a door in the corridor.



The following picture will be the new Rob and Judith’s bedroom. It’s also really big and keeps one of the original outside mudbrick walls of the initial building. We’ve re-pointed it up (classic mudbrick finish) to make it match with the brand-new looking of rest of the room.



We like calling the other room (next pic) Lewis’s room, because it doesn’t receive direct sun until middle morning. So if Lewis sleeps there, the sunlight won’t bother him until it’s really time to get up.



Enrique and I have plastered all the walls and we’re seriously happy with the result. We leave you here some more pictures with details.




Melbourne

We always forget to write what we do when we go to Melbourne. The last time we were there, we went to the footie with Jordi, a friend from Barcelona who came to visit the city and to have a break from the cold weather of New Zealand. 



Anyway, when we go to the city, we normally go to the State library just to have look at the students like saying: “I’ve already gone through all this so don’t look at me with this sad face”. Seriously, the library is fantastic as some of you may know; here you have some photos if you haven’t been there.




By the way, in the main gate there’s a big sculpture of Saint George, who is the patron of Catalonia.


If we’ve got time, Federation Square is also on our Schedule. There’s usually something going on especially on the weekends (and free!!!). The last time (as Val recommended us) we went to the ACMI museum, which is some sort of the cinema-image academy of Australia. 



The fact that the museum is always free encouraged us even more to have a look inside. Once in, we enjoyed reviewing the history of the cinema, TV, video games and so on. We could even do our particular scene of ‘Matrix’ and here is the video.



Marina's birthday

On the 29th of June, was Marina’s 18th (or maybe a few more?) Birthday so we had a party at the Bake’s place with some of the friends we’ve met during this time.



We had pizzas, ‘patatas bravas’ that Rob made, four cakes (Judith made two, Nola prepared a Tiramisu and Moya brought some little ginger cakes), wine, champagne… I couldn’t ask for anything else! We even had cardboard glasses for everyone to stylish the party.






Hen's stuff

Henrietta disappeared a couple of weeks ago and everyone though that the fox had got it, as happened to the rosters we had. One morning, after a few days of mourning, we heard choocks’ noises where they were. Henrietta was there too, really grumpy and looking around for something to eat.

We gave her some wheat and we wait to see where she would go after her meal so maybe we could discover her mystery. Well, she was sitting over 21 eggs in a nest under a thick bush close to the kitchen. We killed two birds with one stone: we found out why we weren’t getting any eggs and also that Henrietta not only was alive but also preparing an army of chicks.

Good on you, Henrietta!



Our second visit to Beechworth

Two weeks before leaving Australia, we went on a proper holiday at Lorraine’s place in Beechworth. 



There, we learnt how to catch rabbits using a feral (killing them, removing the skin and cooking them), we went hiking in the bush, we had dinner in a classic Australian restaurant located in an old woolshed, we visited the Hume dam… But we’ll leave all this adventures for the next time we meet; otherwise we won’t have anything to tell you. 



We've got a Working Holiday visa!

As most of you know, this working holiday visas are mutual agreements between countries that allow young people to work at the same time they’re travelling. Usually, the age limit for this sort of permits is 30 years old although some countries grant them to people until the age of 35.

Serious counties in the EU such as France, Germany, Belgium, Holland, England or even Italy have bilateral agreements with countries like Australia, New Zealand, Japan, Canada and a lot more in Latin America for example. This fact helps to encourage teenagers and young people to take a gap year before starting University or whatever they choose to do after school. Usually, during this time they travel around the world, know other lifestyles, some of them learn new languages and skills and all together helps them to make a better decision about their future.

During our time travelling, we’ve met kids from France, Germany, the UK, Belgium, Holland and China trying to clear their minds and choose their next professional or academic step based in the experiences they get during their holidays. That’s a miles more reasoned decision that the one Spanish kids take when they’re forced at the age of 16 to choose the subjects that will determine their access to that God-knows-if-they’ll-be-interest-or-not degree two years after.

Unfortunately, Spain, which would be given an F in international affairs, has got the Working Holiday agreement only with Canada and New Zealand. Is that all? Yes. Seriously? Yes, Spain is different and, normally, not in a good way.

Then, this visa is granted to 200 people from Spain every year. Is not really expensive although Immigration NZ asks you to provide a chest X-ray to show that you’re free from TB plus pay the fees, of course. Once you’ve been granted with it, you can stay up to one year in New Zealand and work for up to 6 months but never longer than 3 for the same employer. In this way they ensure that you’ll keep moving and discovering the country, which must be the main point of your visit. That’s also the reason why the most likely jobs for working holiday holders are temporary jobs in farms, restaurants, hotels and so on.

Enrique and I flew to Auckland with the idea of keep doing helpex as before. Now we’re in Kerikeri, in the North of the North Island, in an area called Bay of Islands. We’ll tell you what we’ve seen in our next update and we’ll post pictures.


Enrique & Marina



viernes, 31 de agosto de 2012

CURIOSIDADES AUSTRALIANAS DESDE NAMBOUR




Ya estamos en Nambour, concretamente en The Ponderosa, con Dave y Sarah. Tienen 71 y 63 años respectivamente y ambos son ingleses aunque hace más de 50 años que viven en Australia. Llegamos a Nambour después de estar un día rustiéndonos al sol de Cairns y de 30 horas en el Sunlander, el tren que comunica Cairns con Brisbane (1600 km aprox.) de forma regular.

En Julatten (se lee yulátin, por si teníais curiosidad) estábamos en medio de la jungla bastante aislados del mundo (no había cobertura, luego los de Jazztel no podían encontrarnos) así que nos dedicamos a aprender todo lo que pudimos con los Brandon. Hemos hecho marcos de ventanas a partir de un tablón, mosquiteras, restaurado asas, pomos y pestillos metálicos antiguos, limpiado tejados, cortado árboles con sierras mecánicas, montado y desmontado ventanas de más de 100 años, puesto y quitado cristales, pintado puertas… y lo más importante: Marina ha aprendido a hacer un pastel de plátano y chocolate riquísimo, tarta de Santiago y galletas con trocitos de chocolate.



El día de mi cumpleaños (25 de agosto, cada año es el mismo día) lo celebramos con tarta de Santiago, galletas en forma de “Enrique”, bengalas y una “Bush Dance”. ¿Y esto último qué es? Pues es una fiesta folk-country típica del outback Australiano. El grupo de nuestra familia (Clarketown) eran los encargados de poner música al baile y los alumnos (y familiares) del colegio de Mossman eran los encargados de vestirse como cowboys y cowgirls y bailar las coreografías (estilo country) de las canciones. Evidentemente todo esto acompañado por hamburguesas enormes (tamaño araña de las de por aquí), hot dogs y demás parafernalia de barbacoas australianas (sin patatas fritas, después de 15 barbacoas voy a dar esta guerra por perdida, en fin).

Los ocho días que hemos pasado en Julatten han sido espectaculares, sobre todo gracias a la familia.

A modo de resumen, y con tal de no olvidar nuestros días en la jungla, hemos pensado que es interesante hacer una lista con los animales que nos han asaltado durante estos días: una rata (cazada por Daisy, una perra de 15 años sorda y medio ciega), un escorpión blanco y pequeño, unas cuantas arañas muy grandes (la del lavabo es nuestra preferida), dos ranas verdes (una vivía en la televisión de la casa y la otra en un taburete en el cottage donde dormíamos nosotros), canguros salvajes (uno visto durante el día y un par escuchados durante la noche de camino al cottage), sapos venenosos de la caña de azúcar (muy tontos por cierto), una serpiente de más de dos metros espachurrada en un camino, un par de avispas más grandes que un dedo y un bandicoot (este lo hemos escuchado en el tejado por las noches; todavía no sabemos qué hacía pero era muy inquietante).



En cuanto a Nambour tenemos el pequeño problema de que es el epicentro de la Sunshine Coast, por lo que hay infinitud de posibles actividades por hacer y no tenemos suficientes días. Este fin de semana lo emplearemos con algunas excursiones que ya contaremos con pelos y señales en la próxima actualización.

Lo que teníamos pensado para esta entrada (la introducción se nos ha ido un poco de las manos, de todas formas leer es bueno para el colesterol), mientras decidimos que hacer por Nambour, era explicar las cosas que nos están pareciendo curiosas de Australia; después de un mes consideramos que ya empezamos a conocer suficiente la idiosincrasia de la gente como para poder dicha lista. A cada uno nos parecen curiosas cosas distintas así que para no pelearnos (yo ganaría porque soy más alto) las hemos descrito por separado 

¡A ver si adivináis quién ha escrito cada una!

Papel higiénico. Tenemos completamente asumido que en Australia se conduce por la izquierda, los niños hablan inglés perfectamente nada más empezar a hablar (eso en España es impensable), se desayuna salado y demás excentricidades del hemisferio sur pero hay ciertas cosas estandarizadas internacionalmente que se respetan en todo el mundo: el grifo se cierra girando en sentido horario y se abre girando en sentido anti horario, para que un perro se siente le dices “sit” con autoridad y le aplastas el culo contra el suelo con disimulo, Messi es el mejor futbolista de la historia y, la más importante, el papel higiénico se coloca de forma que el extremo por el que se estira se encuentre diametralmente opuesto a los azulejos de la pared. En Australia no se respeta esta norma de confort visual. Absolutamente en todos los lavabos en los que hemos estado en este país tienen el papel de culo puesto de forma totalmente ilógica, con el extremo libre rozando la pared. De todas maneras, y como nos insistió un buen amigo nuestro antes de irnos, nada es mejor ni peor, simplemente diferente. Por cierto que los cuadraditos en los que se divide un rollo de papel higiénico aquí realmente son cuadrados y no rectangulares. ¡Ah! Otra cosa: quien tiene labradores como mascota es Kleenex y no Scotex.

Servilletas. Estamos ya con nuestra tercera familia y todavía no hemos utilizado servilletas durante las comidas, cenas o desayunos. Los primeros días de nuestra estancia en tierras australianas este hecho nos causó cierta inquietud, ahora estamos acostumbrados. Tres hurras por nosotros. Hemos aprendido a introducir comida en nuestra boca sin tirárnosla por encima ni mancharnos los labios, cosa que aquí hacen incluso los niños. Ya podemos comer con los mayores.

Barbacoas y lavabos públicos. En Australia es tan habitual hacer una barbacoa como en España lo es votar a políticos corruptos. Hacen varias a la semana. Este hábito implica que en la gran mayoría de parques se puedan encontrar barbacoas públicas. Lo sorprendente es ver el cuidado con el que las tratan y, algo impensable en nuestra tierra, como las limpian al acabar y recogen la basura. Además de las barbacoas hay lavabos públicos, perfectamente mantenidos, limpios y con papel de sobras.

Medidas anti monopatines. En todos los pueblos y ciudades que hemos visitado hemos encontrado un Skate Park (parque para que “los de los monopatines” jueguen en un entorno de paz y tranquilidad). Lo que también nos hemos encontrado son unas rebabas metálicas colocadas perpendicularmente a la dirección del bordillo de las escaleras (y demás mobiliario urbano susceptible de ser patinado) cada medio metro. ¿Qué consiguen con eso? Pues que “los de los monopatines” no utilicen escaleras, bancos y barandillas como pista de entrenamiento. Pensamos que es una solución más barata que, por poner un ejemplo, ir reparando constantemente la Plaça dels Païssos Catalans.

Pomes. ¿Manzanas? No. Prisoner of Mother England. Así es como los australianos se refieren a los ingleses de forma un tanto despectiva. La animadversión hacia los ingleses es similar a la que siente el Mundo Civilizado hacia Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos hacia los libros sin dibujos. Lo curioso del caso es que hace un tiempo que está de moda en Australia indagar en los orígenes familiares para ver si se es descendiente de la “First Fleet”, que es la primera flota que llegó por aquí; todo hermanitas de la caridad, como os podéis imaginar si conocéis un poco como fue el primer asentamiento de blancos en Australia. La gente que descubre que sus orígenes son de la “First Fleet” lo pregona con orgullo australiano, olvidándose del pequeño detalle de que todos los componentes de la primera flota eran delincuentes ingleses, luego los australianos “más puros” son los más ingleses. Dejamos para otra ocasión el tema de los aborígenes, que es algo espinoso.

Oz. Los australianos llaman a Australia “Oz”. ¿Por qué? Porque les gusta ahorrar letras. A los australianos se les llama aussies, que se pronuncia algo así como “odsis”, así que de manera informal se refieren a su tierra como “Oz”, para ahorrarse el engorro de tener que decir Australia.

Comida entre estados. Está terminantemente prohibido cambiar de estado llevando comida. De esta manera evitan invasiones de animales, insectos o plantas, virus, bacterias o bichitos malos. Les deseamos toda la suerte del mundo en esta empresa.

Peajes. Las autopistas de Australia son de peaje, hasta aquí todo normal para dos catalanes como nosotros. Ahora bien, hay cinco empresas concesionarias de autopistas y cada una tiene su propio sistema de telepeaje. ¿Qué implica esto? Para alguien con cierta movilidad geográfica (como nuestra primera familia) le supone tener que llevar cinco aparatitos de telepeaje diferentes. Otra cosa curiosa es que no hay barreras en las autopistas por lo que debes saber, antes de circular, si deberás pagar o no por esa autopista y a quién. Si no llevas telepeaje debes llamar por teléfono a la concesionaria correspondiente y dar tus datos de la tarjeta de crédito. Esto es casi tan lioso como las tarifas de los móviles.

Ancho de vía. Es lo que os imagináis. Cada estado tiene su propio ancho de vía así que, por ejemplo, no se puede ir en tren de Sydney a Brisbane sin pasar por el engorro de cambiar de tren. Cosas como estas nos hacen sentir como en casa.

Vegemite. Los australianos se pirran por el Vegemite. Es una pasta de concentrado de levadura (todavía no lo acabamos de entender) con un montón de sal y de color chocolate. A simple vista parece Nocilla. A simple gusto es como lamer un pescado untado en harina salada y avecrem. Estáis avisados por si os hacen la misma broma que a nosotros: nos dijeron que era la Nutella australiana (en una tostada no se distinguen) y la probamos con todas las ganas del mundo. Nosotros descubrimos que no nos gusta y nuestra primera familia todavía se ríe de nosotros. La venganza fue a base de all i oli.

Bottle shops y tabaco. Dentro de un supermercado es imposible encontrar alcohol; ni vino, ni cerveza, ni demás bebidas espirituosas. El alcohol se vende en las Bottle shops o Liquors, que generalmente están al lado del súper. En cuanto al tabaco, una cajetilla de 20 cigarrilos cuesta 22 dólares, lo que al cambio de buen cubero son algo más de 20 euros. En lo que se refiere al diseño de las cajetillas, recientemente se ha aprobado una ley que obliga a las tabaqueras a que las cajetillas sean iguales para todas las marcas (verde oliva o blanco, ahora no lo recordamos bien, y con una foto de un moribundo). Si alguien quiere dejar de fumar y no puede pagarse un vuelo hasta la Antártida puede venir aquí.

Fútbol australiano. Deporte sólo para hombres tan machotes como Carles Puyol, muy dinámico (una vez te explican las reglas y las entiendes) y salvajemente espectacular. Lo interesante es su nacimiento. En Australia el deporte por excelencia es el cricket (herencia de la madre Inglaterra), al que se juega durante los meses de verano en un campo en forma de óvalo bastante más grande que un campo de fútbol o rugby. ¿Qué les pasaba a las estrellas del cricket durante el invierno? Engordaban de mala manera. ¿La solución? Inventarse una salvajada como el fútbol australiano. Por este motivo el campo de juego es ovalado, porque realmente juegan en campos de cricket. Por si tenéis curiosidad: juegan 18 contra 18, con un balón en forma de melón y hay unos 5 o 6 árbitros que corren más que Mejuto, Mateu Lahoz e Iturralde en toda su vida.

Conciencia ambiental. Australia pintaba como un país con gran conciencia ambiental, por su excepcional patrimonio natural y por tener en su parte de atmósfera el mayor agujero de la capa de ozono del planeta sin haberlo provocado ellos. Y realmente en cuestiones de conservación y respecto a los espacios naturales existentes lo es. Pero ¿Qué pasa con la trasposición de esta conciencia en el día a día de los australianos? Nada. En cuestiones ambientales las familias viven exactamente como en los 90 de España: se procura ahorrar agua por el precio que tiene, las placas solares existen pero el petróleo sale más barato y no siempre se usan y se recicla lo justísimo. En lo que a cuestiones de reciclaje se refiere, la basura se suele separar en dos contenedores (orgánico y resto) pero en ninguna familia se hace de forma exhaustiva. Los gestores de residuos recogen la supuesta fracción orgánica (que llega a ir mezclada incluso con baterías y otros materiales peligrosos) y hacen compost. Siendo así, no es de extrañar que algunos vecinos de Cairns se encontrasen con una plaga de hormigas fuego en sus jardines tras abonarlos con el compost que regalaba el Ayuntamiento. El resto, parece ser que se separa en unas plantas de triage muy modernas, aunque todavía no hemos localizado ninguna.

Italia y Francia. La marca Italia y la marca Francia están muy presentes en Australia. Quesos, pasta, aceites, vinos… si llevan “Italia” o “Francia” se les presupone una calidad excepcional. Italianos y franceses se saben vender. ¿Dónde está el jamón serrano? ¿Dónde están los Rioja o Ribera de Duero? ¿Dónde está el vino del Priorat? ¿Y el cava del Penedés? ¿Dónde están el chorizo y el lomo? ¿Y el queso manchego, el cabrales, la teta gallega? Aquí no. Hace tiempo que parece que en España destacar y triunfar está mal visto (Alonso parece que deba pedir perdón por ganar, igual que Nadal, Pedrosa, Contador o Guardiola). La frase “algo habrá hecho” para referirse a la gente que tiene éxito de forma despectiva parece que también se aplica a las exportaciones nacionales. Tenemos los mejores productos gastronómicos del mundo y, o somos muy listos y nos los quedamos sólo para nosotros, o somos muy tontos y no los intentamos vender. ¿Debemos bajar la cabeza avergonzados por el Jamón de Guijuelo, los Percebes de Galicia y las Anchoas de L’Escala o podemos vendernos con orgullo? Rompemos una lanza en favor de Carbonell, el aceite más caro del súper en Australia.

Supermercados. Coles, Woolworths, IGA, Aldi… se han ganado varios apartados para ellos solitos. Bravo.

Las bolsas del súper. Además de continuar siendo gratis en todos los supermercados (otro aspecto a añadir al tema de la conciencia ambiental), son todas iguales: gris basura. Nos choca que las grandes cadenas australianas no estampen su logo en cada bolsa tal como hacen las de España, más que nada porqué cada bolsa es un anuncio de la marca a muy buen precio, móvil y que puede pasar de mano en mano durante un tiempo.

El redondeo. Al no tener monedas de 1 y 2 céntimos de dólar, en los establecimientos comerciales los totales siempre son múltiplos de 5 céntimos de dólar. La primera vez que te das cuenta alucinas pero luego entiendes que tiene su lógica. El redondeo siempre hacia arriba, como debe ser.

Carritos del súper. Funcionan sin monedas, por lo que no están enganchados entre sí ni al “parking de carritos”. Pensareis, esto es porqué en Australia son buena gente y no se los llevan. Pues no es así. Lo cierto es que hay carritos abandonados por todos partes y trabajadores que se dedican a hacer redadas por los alrededores para devolverlos a su parking. Ell mai no ho faria.  

Los chuches. Los cupcakes, muffins, pasteles, etc. no son una moda sino lo habitual. Esto se nota, por un lado, por lo fácil que es encontrar ingredientes, kits, moldes, decoraciones espectaculares y otras delicias en los supermercados. Y por otro lado, por el precio de dichos materiales, que es increíblemente bajo en comparación con lo que suelen costar en Barcelona. Por ejemplo, 2 kg de azúcar glass en IGA cuestan más o menos lo mismo que 250 g. en Mercadona.

Belén Esteban. Todavía no hemos encontrado a su equivalente australiano; tampoco la buscamos.

Esto es todo por ahora amigos.

Enrique & Marina