miércoles, 1 de agosto de 2012

UN POCO DE SYDNEY ANTES DE EMPEZAR EN SERIO




Con la excusa de habituarnos mínimamente al acento australiano y pasar el jet lag con cierta tranquilidad hemos estado cuatro días alojados en un hostal de Sydney, el Eva’s Backpackers. Está situado en el barrio de Wooloomooloo, que viene a ser el Raval de Sydney, pero con algunas calles del Born. Para que os hagáis una idea: cambiamos a los pakis y magrebíes por chinos, las mujeres de moral relajada las dejamos igual, a los quebabs, McDonald’s, Hungry Jack (Burger King) les doblamos el precio y un piercing en la oreja vale 90 dólares, porque lo hacen con aguja. Nuestro hostal está en una calle “Born” y la gente es encantadora; hemos tenido mucha suerte con los compañeros de habitación (simpáticos y no roncan).

Un gran punto a favor de Sydney es que se puede ir caminando a los lugares más emblemáticos. Esto lo ha aprovechado una chica llamada Justine para crear una empresa que se dedica a hacer tours guiados a pie de forma gratuita, aunque mantiene el negocio con las propinas que merecidamente recibe. 

Por supuesto hemos visitado la Opera House (por fuera), hemos recorrido el Harbour Bridge (puente más ancho del mundo), hemos paseado por los Royal Botanic Gardens y Hyde Park, etc. Como siempre se nos hace de noche (horario de invierno, a las 17:30 ya está oscuro) hemos aprovechado para jugar con las opciones de la cámara. Os dejamos una foto de la Opera House tomada con 8 segundos de tiempo de exposición cuando era noche cerrada



También dejamos una foto del Harbour Bridge con 4 segundos de exposición también en noche cerrada, fijaos en los reflejos del agua.



Sydney está situada en el puerto natural más grande del mundo, cosa que hace que el mar esté en permanente calma a pesar de las tempestades que puedan haber en el océano Pacífico. Para entendernos: es como una ría gallega gigantesca. La famosa Bahía de Sydney es sólo una pequeña parte de este puerto natural, en el que hay ferrys que te llevan de un punto a otro. Nosotros hemos aprovechado para ir con Sam, un compañero de habitación holandés, a ver la zona de Manly, una pequeña población situada al norte de Sydney. 



En Manly, además de playas, hay un paseo que transcurre por diversas reservas naturales donde si tienes mucha suerte puedes ver pingüinos. Nosotros los hemos visto dibujados en el suelo, muy graciosos, pero estaba prohibido darles de comer. 



Por la tarde hemos cruzado el Harbour Bridge hasta Northern Sydney, donde hemos visto la ciudad desde otro ángulo. 



Justo debajo del extremo norte del puente hay unas piscinas olímpicas descubiertas donde la gente entrena incluso ahora en invierno (hoy estábamos entre 13 y 15 grados). Están al lado del Luna Park, un parque de atracciones muy característico de la ciudad, que del mismo modo que en el Tibidabo se puede acceder de forma gratuita si no te montas en las atracciones.



A pesar de lo bonito y práctico que es Sydney hay una serie de cosas que nos han llamado la atención:

Los semáforos, todos adaptados para ciegos por el técnico de sonido de la Guerra de las Galaxias, permanecen 3 segundos en verde y otros 10 parpadeando en rojo. Hemos estado a punto de quedarnos a dormir en una isla por no atrevernos a pasar en rojo. Pensad, además, que aquí conducen al revés (por la izquierda, no marcha atrás), cosa que hace la situación todavía más confusa.

Las tarifas de los móviles. Un mundo aparte. No las entendería ni la Puigví (la inventora del álgebra moderno). Pagando 30 dólares te dan un crédito de 450 dólares, cobrándote el minuto a 90 céntimos, a parte del establecimiento de llamada. Si pagas 10 dólares el precio del minuto es de 10 céntimos y no hay que complicarse con créditos. En ambos casos el saldo caduca a los 28 días. Afortunadamente puedes seguir recibiendo llamadas a pesar de tener el saldo caducado. Como la infinidad de amigos que tenemos en Australia no tienen teléfono, hemos optado por la tarifa de 10 dólares. Explicado por nosotros puede parecer sencillo, pero si te lo explica una china gangosa que sabe lo mismo de inglés que Marina de chino, la cosa cambia.

Internet. Debería bastar con decir que los cibercafés están de moda, algo así como en Barcelona hace unos 15 años. No se puede consultar más de una página a la vez, siempre que no tenga demasiados gadgets, que entonces ya puedes olvidarte. Ya íbamos sobre aviso pero hasta que no lo hemos visto nos costaba creerlo.

Los chinos. Chinos everywhere. (Para Juan: qué les has hecho a los chinos que están todos aquí?). No hay palabra más acertada para describir la situación que COLONIZACIÓN. En los súper te atienden chinos, en el McDonalds te atienden chinos, en las tiendas de telefonía te atienden chinos, en las taquillas de los ferrys te atienden chinos y, encima, los turistas son todos chinos! Sabemos todos lo bien que los chinos de los basares y bares manolo hablan el castellano; imaginaos el esfuerzo que hay que hacer para entenderlos en inglés y procurar que no te timen. Lo más indignante es que ellos a ti tampoco te entienden. Nosotros les ayudamos porque preferimos que ellos aprendan inglés a que todos nosotros tengamos que aprender chino.

La resistencia térmica de los nativos. Tenemos la sospecha de que el gobierno paga a los habitantes de Sydney para que vistan siempre manga corta y pantalón corto (chanclas opcionales); de esta manera siempre salen así en las fotos de los turistas y se piensan que hace buena temperatura. Mentira. En Sydney los grajos vuelan a ras de suelo.

Los precios de la comida. Sabíamos que el coste de la vida en Australia era superior al de Catalunya pero con el cambio favorable al Euro estábamos algo confiados. Igualmente, toda la comida es extremadamente cara, tanto en el súper como en restaurantes (en los que sólo hemos podido mirar la carta). Además, no sabemos muy bien porqué (aquí las noticias solo hablan de un australiano que no ha ganado en natación) pero ahora el dólar y el euro casi están a la par. Algunas cosas como la carne o la verdura fresca tienen precios similares pero otros productos habituales, no. Os ponemos una lista con algunos de los precios que más nos han llamado la atención:

  • Bolsa de ensalada variada de 200g (tipo Florette): 3,50 dólares.
  • Bolsa de ensalada césar de 290g: 5,50 dólares.
  • 1 Baguette del súper, no de panadería y bastante dura: 1,95 dólares.
  • Jamón dulce estilo raro: 28,70 dólares/kg.
  • 4 lonchas de jamón serrano (en teoría product of Spain, pero mirad la bandera de la foto): 5,98 dólares.



  • Bolsa de patatas fritas normales: 3 dólares.


Por otra parte podemos encontrarnos con otras sorpresas:

  • 1L de crema solar aprobada por el Cancer Council: 32,95 dólares.
  • Ibuprofeno de 200mg 24 pastillas: 1,99 dólares.
  • Paracetamol de 500mg 24 pastillas: 0,79 dólares.
  • Aspirina de 300mg 24 pastillas: 0,95 dólares.
  • Además de múltiples complejos vitamínicos, complementos alimenticios, somníferos y demás botes propios de un laboratorio. 


Por ahora vamos a dejarlo aquí, la próxima actualización la haremos desde Port Douglas, la primera parada larga (3 semanas) genuina del viaje. Ya os iremos contando, si internet nos deja.


Enrique & Marina

5 comentarios:

  1. Que bien escribes Enrique! Gerard y yo (Santi) os leemos desde usa, hoy desde Washington, otro dia, quien sabe donde!

    Un abrazo a los dos!

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    1. Oye Santi, que yo también escribo este blog! Que los artículos serios del Chollo eran todos míos! (Sí, esos que no se leía nadie)

      Marina

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  2. Guapoooos! al final no em vaig poguer despedir i em fa molta pena pq. no sé quan us tornaré a veure i encara que espero que us passeu genial, TORNEU! jaja bueno estare al cas de les actualitzacions!
    Marina, el Josep i jo ens en anem de vacances 4 dies a MARRACKECH!! jaja no diré res més en un comentari públic però he pensat que et faria gràcia saber-ho ....! Espero que puguis practicar molt xino però practiqueu una mica d'angles tb.. que quan torneu sereu uns cracks! Molts petons als dos i disfruteu moltissim!!!! Petoneeeets

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